LA COLUMNA DEL RECTOR – Lic. Gabriel Ernesto Rendón – Rector ITI

 EDUCACIÓN  CON  AMOR

 
Todos en algún momento de la vida hemos pasado por situaciones difíciles de manejar y en el momento que se tienen en frente, pareciera que queremos morir ante la majestuosidad de tales eventos, pero Resulta que pasa la tormenta y nos damos cuenta que no era tan horrible como se pensó en ese instante o aun siéndolo, ya pasó.
Educar para saber manejar situaciones difíciles en la vida no es una cátedra que se dicte en alguna universidad, no es el resultado de leer un libro escrito por un eminente escritor, como tampoco sentarme a escuchar las experiencias vividas por alguien que ya pasó por situaciones difíciles de resolver. A uno no lo educan para esto y eso es vital en la supervivencia de cualquier especie, en especial la especie humana que cada día presenta mayores índices de violencia y estrés.
Hago esta introducción al tema que me propongo con el ánimo de adentrarme  en el tema del objetivo de educar. Desarrollar las facultades intelectuales y morales de una persona es la definición más generalizada del término educar, acuñada con la enseñanza de los buenos modales y la cortesía . De otro lado también se asume como adiestrar o perfeccionar los sentidos en el caso de las artes y la música.
Sea cual fuere el concepto de educar que cada persona tenga, es de vital importancia preguntarnos el para que educar y dando espacio a un sin  número de respuestas, no podemos dejar de lado que al hombre se le educa para poder vivir en sociedad.
Cada sociedad y cada contexto en particular tiene un objetivo al educar, el cual obedece a unas necesidades propias de cada colectivo humano. Existen sociedades que educan para la guerra, otras que educan para la espiritualidad, otras que educan para la sumisión o para la productividad, entre otras. ¿ estamos educando a los miembros de una comunidad para la solución de conflictos?. Esta es una pregunta que debe importar a todos los miembros de una comunidad en especial a quienes ejercen control de una u otra manera, a padres de familia y a educadores.
Las estadísticas de violencia en nuestras ciudades y municipalidades nos escandalizan al mirarlas expuestas en periódicos e informes y un gran número de ellas son originadas por riñas callejeras, ajustes de cuentas y violencia intrafamiliar. Cabe preguntarnos ¿ que estamos haciendo desde la educación para enseñarle a nuestros niños y adolescentes la manera de resolver conflictos y problemas para cuando estos sean adultos resuelvan sus dificultades de una manera calmada y pacífica?. Cuando hablo de educación no me estoy refiriendo a las escuelas y colegios; la familia, el hogar de una persona es quien en primera instancia debe dar los pilares de esta solución, solo que parece que la familia de hoy le descargó toda esta carga a la escuela y lo que debería ser obligación de los padres de familia se volvió una tarea más de la escuela.
Educar a un niño, un joven o una chica hoy en día se limita para muchos a enseñarle elementos de geografía, castellano, idiomas extranjeros, música, historia universal, matemáticas, informática y otros campos del saber, dejando de lado las buenas prácticas de urbanidad que caracterizaron a la educación de nuestros abuelos, que sin ser muy versados en las ciencias, eran cultos, respetuosos, emprendedores, conciliadores e incluso hasta sumisos . Hoy tenemos unos niños y jóvenes que la intolerancia los lleva a cometer locuras, delitos e incluso autoagresiones. La educación debe ir mas allá de la enseñanza de unos saberes científicos y debe ocuparse en primera instancia de formar personas, seres cargados de sensibilidad, seres dotados de valores morales que aprenden a ver la necesidad del otro  y que generan acciones solidarias alrededor de esas carencias; seres autocríticos que buscan más allá del horizonte las razones para encontrar las soluciones a necesidades  puntuales y entrar a resolverlas. Educar no es un conjunto de conceptos, es más bien un conjunto de saberes de relación y armonía con el entorno que rodea a una persona.
“ eso mijo, sea verraco, no se deje joder de nadie”, “ muestre que usted tiene un apellido de respeto”, “no se le agache a nadie”, “ el que busca encuentra”, “ muestre que usted es un Varón”. “los hombres no lloran” y “ no se deje ver la pendejada”, entre otras, son frases que a diario se pronuncian en algunas familias y que los niños y jóvenes se graban al pie de la letra; frases que fuera de ser petulantes, están cargadas de un gran contenido de violencia. Estas frases incitan al niños y jóvenes a permanecer en una actitud de venganza, de superioridad, de reto y de estatus.  Son frases que el ser del niño incorpora desde muy temprana edad y las sella para el resto de su vida, sin contar con todos los eventos violentos que observa cada día en la vida familiar, la televisión, los video juegos y todo tipo de medio audiovisuales que tiene el niño de hoy a su disposición.
Es urgente educar nuestros niños y adolescentes para la reconciliación, es de prioridad que el ser humano sea educado desde muy temprana edad para la armonía, la tolerancia, la fortaleza de carácter, la ternura, la solución pacífica de conflictos y la reparación. Cuando empecemos a formar nuestros niños y jóvenes para la solución de conflictos, los estaremos educando con amor y para el amor, ya que este tipo de educación implica suavizar el estado de ánimo alterado de una persona para hacerlo entrar en razón de manera delicada y secuencial hasta que este exprese un estado de calma, pueda reflexionar sobre el asunto, se adentre en la vida del otro y genere acciones de perdón  y de reparación. Una educación en estos parámetros, generará sociedades más justas, tolerantes y educadas. No te conformes con asombrarte de que el chico que está muerto en la calle es fruto de la intolerancia de otro que lo asesinó o lo golpeó, emprendamos acciones de EDUCAR CON AMOR  a los miembros jóvenes de nuestra comunidad y podremos ver a corto plazo como la palabra tranquila, las manos serenas y firmes manejan cualquier conflicto que se presente. No convirtamos los conflictos en una estadística más, sino en una oportunidad de mostrar que el diálogo, el amor y la tolerancia son las herramientas básicas en la solución de todo tipo de dificultades de convivencia.

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