EDITORIAL AGOSTO

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¿ A QUIEN ENGAÑAS ABUELO ?

Tomando como tema de este bello bambuco, de autoría Arnulfo Briceño, A quien engañas abuelo, donde el autor nos hace una radiografía del sufrimiento de aquella persona, a la cual desde nuestra infancia nos enseñaron no sólo a respetar, a admirar, sino a amar con la intensidad que se siente cuando el corazón se nos quiere salir del pecho, pero todo porque no sólo nos regaló unos padres increiblemente buenos, sino porque era el complice perfecto para nuestras travesuras, y el que salia a defendernos cuando la correa se esgrimía o sus cánticos y sonoros sones resonaban en nuestros oídos anunciando unos «juetazos», que bien merecidos los teníamos.

Ese abuelo que en otro poema de Jorge Robledo Ortiz, nos hablaba de «Siquiera se murieron los abuelos sin ver como se mellan los perfiles», y en otro aparte dice: « Siquiera se murieron los abuelos sin ver como se afemina la molicie» y en otro asevera: «una tierra en que el pan era sin llanto, y el calor del hogar sin cicatrices, siquiera se murieron los abuelos junto a la dulce paz de los trapiches»

O porque no, al oir el poema y canción de nuestro querido amigo Fausto, Luis Javier Piedrahita «Soñando con el abuelo», donde en uno de sus apartes dice: « Me dijo con miedo mijo, no cambie lo que suceda, para integrar la familia, haga todo lo que pueda». Así con esos buenos consejos, nos despedimos de ellos, los que tenemos la desafortunada situación de no tenerlos ya en nuestro medio y se fueron a cumplir el sueño de los justos, de ese que bien poco se conoce.

Anteriormente, a esos bellos seres se les respetaba, se les ayudaba, así no fueran nuestros familiares, pero ahora, se les discrimina, ya en el autobus no se les cede el asiento, vemos algunos todos los martes del año, pidiendo en las panaderías, en las tiendas, un pedazo de pan, o el buñuelo rancio, que nadie va a comprar, y algunos propietarios a punta de cantaleta, de insultos los despiden de sus negocios.

Ahora, cuando es Estado Colombiano, el de la burocracia, el de los congresista que fuera de ganarse millones, piden primas de millones, en ese estado que la beligerancia descansa en playas de islas paradisíacas, mientras los otros grupos del mismo nombre asesinan niños, matan soldados y destruyen la infraestructura tanto eléctrica como terrestre, se acordó de esos abuelos para decir que hay que celebrar un mes en su nombre, así sigan aguantando hambre, así sigan deambulando para conseguir un pedazo de pan o un empleo, que nadie les va a dar.

Nosotros los carmelitanos, los de ese gran corazón que tuvimos la dicha de conocer y disfrutar de nuestros abuelos, rindámosle un homenaje, así sea con una oración en silencio, así sea con una misa, pero que si vemos uno deambulando por las calles, les pidamos nos cuenten una historia, así sea una triste historia, e invitémosles a un café, parveado, con risas y buen  humor, y de esta manera, hagámosles sentir lo importante que aun es para nuestra sociedad y nuestra patria.

Felicitaciones abuelitos !

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