EL NUEVO PBOT UNA CREATURA QUE NACE OBSOLETA

arturo montoya2

Con el proceso de revisión del PBOT –Plan Básico de Ordenamiento Territorial- se ha venido configurando una situación que puede tener consecuencias inconvenientes en materia grave para el desarrollo equilibrado y armónico del territorio de nuestro municipio..
Para entender la gravedad del asunto recordemos que la primera generación de PBOTs, nacida con el Acuerdo Municipal No. 96 del año 2000 y revisada en el 2007 a través del Acuerdo 74, tiene vencida la vigencia de tres administraciones municipales prevista por las normas, desde el año 2011. Quiere esto decir que desde el comienzo de esta Administración, y en sus dos primeros años, debió haberse realizado la construcción de un nuevo PBOT que contemplara las nuevas realidades y las nuevas presiones a las que viene siendo sometido nuestro territorio en diferentes aspectos. Esa nueva generación de PBOTs iría hasta el año 2023, con los ajustes indispensables en el trascurso de su vigencia de largo plazo, para irlo actualizando a la luz de las nuevas situaciones.
Vencido el término legal de los dos primeros años de ésta Administración se contrató con el INER – Instituto de Estudios Regionales- de la U. de A. una revisión de carácter excepcional, que en esencia es de corto plazo, pero introduciéndole elementos de mediano y largo plazo, para no hacer necesario, se argumenta, emprender otra revisión por parte de la Administración venidera.
Aparte de las consecuencias económicas que acarrearían unos nuevos estudios para emprender una revisión de largo plazo que toque los elementos estructurantes de un nuevo Plan, es decir una revisión a fondo del vigente, poniendo en cuestión la discutible argumentación legal para justificar esta revisión excepcional, me detengo en las consecuencias prácticas que para nuestro municipio pudiera tener la aprobación del proyecto de acuerdo que hemos conocido a través del Concejo Territorial de Planeación-CTP- y que hoy se encuentra en manos de CORNARE para su concertación en temas ambientales.
Hemos conocido que existe un concepto preliminar, no formalizado, por parte de CORNARE, de solicitarle a la Administración Municipal que le imprima el carácter de revisión de largo plazo. Queda flotando la duda de si debe ser entonces la próxima Administración la llamada a promover ese proyecto.
Lejos de meterme con la discusión legal pues no soy especialista en el tema, quiero llamar la atención sobre esta situación: la impronta, el sello característico del PBOT se lo da su sistema estructurante. Las normas que lo conforman fueron construidas en el año 2000, a la luz de la realidad de la época, bien diferente a la de los días que corren, sin los elementos de mercado de tierras, de especulación inmobiliaria, de proyectos minero-energéticos y viales que hoy penden amenazantes con sus impactos sobre nuestros territorios y sobre la calidad de vida de todos nosotros. La revisión excepcional no puede tocar la columna vertebral que es su sistema estructurante; queda entonces un producto que viene a tener elementos del viejo plan, combinados con actualizaciones parciales. Sin lugar a dudas, no es una situación deseable y menos cuando estamos frente a la oportunidad de abordar una construcción colectiva, sin los afanes del fin de esta agonizante administración que no presenta aún el proyecto al CTP en su versión definitiva, ni al Concejo Municipal, ni a la comunidad para sus aportes.
Mirando al futuro, se daría el caso de llegar al 2027 con un sistema de normas que tienen sus raíces en el plan del 2000. Con un agravante: Ese PBOT del año 2000, su revisión del 2007 y lo que se conoce del proyecto del nuevo tienen un elemento común, han sido pensados más desde afuera de las comunidades afectadas, que desde sus propios proyectos de vida. El LOTA, el PLANEO, el PLANEA, Antioquia Visión Siglo XXI, como antecedentes planificadores, y los propios Planes Nacionales de Desarrollo del año 2000 hacia acá, han pensado y planificado el territorio del Oriente Antioqueño con el interés puesto en los modelos del mercado funcionales al modelo de acumulación del capital nacional e internacional. A pesar de las resistencias iniciales expresadas en el Movimiento Cívico del Oriente en los años 80s se impusieron a sangre y fuego, con financiación del Banco Mundial, el sistema de embalses en nuestro territorio, para atender la demanda del mercado nacional. Hoy se habla de nuevos proyectos para atender la otra locomotora, la minera y para la demanda externa de energía. El Desplazamiento de las comunidades y el truncamiento de sus proyectos de vida son los resultados de esos proyectos extraños al territorio y a sus vocaciones ancestrales.
No es exagerado decir que este proyecto, antes de tener vida jurídica ya entró en obsolescencia. ¿Cómo es esto posible? Sencillo. Desde que se construyó el proyecto, normas ambientales de hondo calado han cambiado para nuestro territorio. Sólo han pasado dos semanas desde que CORNARE adoptó medidas de protección ambiental que cubren hasta un 80% del territorio de El Carmen. Si bien significan un alivio frente a la amenaza de la depredación de la gran minería al excluirla en esas zonas, también imponen fuertes restricciones a la actividad productiva agropecuaria y a las formas de ocupar el territorio.
El nuevo PBOT tiene que contemplar esa nueva situación y hace ver el proyecto en curso, desactualizado en materia grave. Ha de retomarse y actualizarlo en ese aspecto tan importante.
En este estado de cosas lo sensato entonces parecería ser el abordaje de una nueva generación de PBOTs para nuestro municipio con una amplia participación comunitaria, con todos los elementos de análisis, con sentido de responsabilidad frente a ésta y las futuras generaciones y ante todo, con el tiempo suficiente para sacar un producto actualizado y bien elaborado entre la academia, la Administración Municipal, El CTP, el Concejo Municipal y la comunidad.
Porque una cosa debe quedar clara en esta ocasión y a propósito de este impase: no ha de ser la comunidad, de hoy y del futuro, quien cargue con las consecuencias y termine pagando los platos rotos de una omisión o alguna dificultad que haya podido ocurrir para la elaboración y presentación oportuna del proyecto de PBOT de nueva generación para su vigencia de 12 años, las tres próximas administraciones municipales.

Arturo Montoya Ramírez
Economista
Medellín, Julio de 2015

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