Las Crónicas de Olguita – JULIO – Olga Lucia

biblioteca

Lugar donde los escritores reviven una y otra vez

Un gran secreto para los amantes de los viajes, es que para hacerlo no necesitan tener dinero en sus bolsillos, ni ir acompañados o empacar todo su armario en maletas gigantes y pesadas, por el contrario, están invitados a uno, donde es preferible estar desprovistos de todo, incluso de acompañantes, es un viaje donde pueden visitar otras galaxias a las que el ser humano no ha podido llegar, regresar al pasado a la era mesozoica, junto con los dinosaurios o simplemente estar en alguno de los continentes viviendo la vida de alguien más.
Cerca de la Escuela de niños, de la Cancha Municipal, allá en el barrio el Edén, están unas rejas que tienen como fin encerrar las puertas en metal de ese universo, la Biblioteca Municipal de El Carmen de Viboral.
Al entrar allá los sentidos se agudizan, en medio del silencio y unas melodías de Richard Clayderman a muy bajo volumen, se escuchan las voces alegres de los niños del colegio del lado gritando y jugando, aunque esos sonidos no son impedimento para la concentración de quienes están sumergidos en algún universo. También se logra percibir el delicioso olor a libros antiguos, perjudicial para los alérgicos al polvo amantes de la lectura.
Se vislumbra un salón muy grande con mesas circulares, un espacio cómodo con cuentos infantiles, estanterías de cinco pisos, todas llenas de libros de muchos tamaños, colores, fechas; ubicados según el sistema de organización Facetado, donde los libros van clasificados de acuerdo a una materia o tema, combinando todo lo que hay sobre ella. Cada uno tiene una letra para diferenciarlo, además, un número consecutivo y un rótulo de color por tema, que permite la facilidad en la búsqueda de la información.
Dentro del lugar se encuentra Dolly Alzate como siempre, desde hace quince años con su cara alegre y amable, las gafas sobre su rostro maquillado con sombras azules, dispuesta a darle una mano a quienes toman la decisión de viajar y sumergirse en la lectura.
Ella desde que estaba en el colegio le gustaban los libros, también poder ayudar a las personas de la comunidad carmelitana, así comenzó como colaboradora de Noemí Zuluaga, quien estaba a cargo de la biblioteca; paulatinamente, se fue encariñando con el lugar, hasta que sucedió a Noemí en el cargo. A partir de ese momento, ha estado prestando su servicio a más de una generación.
Para ella, la experiencia en la biblioteca de El Carmen ha sido muy bonita, porque siente que al disfrutar la vida entre ese universo de libros y ver a las personas felices, con orientación en sus necesidades académicas, logra sentir una felicidad difícil de describir.
Su trabajo en la biblioteca, además de su carisma, la ha llevado a ser reconocida por todos los que acuden al lugar, incluso recuerda la experiencia cuando se encontraba en la calle, una niña comenzó a decirle a sus papás ─ahí va la bibliotequita, ahí va la bibliotequita.
Sin embargo, en el transcurso del tiempo, con los avances de la tecnología, se ha reducido considerablemente la cantidad de personas que visitan este lugar y han dejado poco a poco en el olvido esos mundos que alguna vez significaron una fuente de sabiduría y diversión para muchos. Incluso el 9 de julio, solo había en la biblioteca tres personas consultando alguno de los 8500 libros disponibles para las mentes curiosas interesadas en abrirlos.
Dolly no se deja vencer por el paso de moda de las bibliotecas, por el contrario, ella ha aplicado métodos para no olvidar esos mágicos lugares con mundos asombros y ha tratado de combinar la tecnología con lo tradicional, por eso en la biblioteca se encuentran 20 computadores a disposición de los usuarios, dotados de internet y algunos programas. Igualmente, sobre una de las mesas principales ubica libros para que los niños antes de entrar y después de salir del colegio, quieran visitar y leer lo que más les gusta.
Esa estrategia ha sido efectiva, pues según comenta Dolly, vienen muchos niños a leer la colección Torre de Papel de Norma, Barco de Papel o a armar los rompecabezas de los libros de Elmo y otros temas novedosos.
Además, allí se implementan otras actividades para generar movilización hacia la biblioteca, entre ellas, La Hora del Cuento, Lectura en Voz Alta Para los Pequeños. La carreta de leer, proyección de la biblioteca en diversos lugares del municipio. A su vez, el Semillero de Francés y Lectura con el Adulto Mayor, allí los niños y los ancianos pasan horas juntos dibujando, leyendo y disfrutando.
En la pared del fondo se encuentran colgados algunos dibujos pintados por los niños en el Centro de Bienestar del Anciano, cerca está un estante con un sinnúmero de revistas y de periódicos. Al seguir mirando el universo escondido en los estantes, abundan los escritores que reviven una y otra vez, al ritmo de los lectores; Antonie Saint Exupery, Carl Marx, Oscar Wilde, William Shakespeare, Miguel de Cervantes Saavedra, Gabriel García Márquez, Fernando Soto Aparicio, Francisco Tuluande, George Orwell, Ligia Bonjua y el orgullo carmelitano José Manuel Arango.
Fotografías por Olga Lucía

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