QUE FLORES TAN BELLAS MIJO, ¿ PERO DE LOS ÁRBOLES QUE ?

Definitivamente el dinero es el dios de este mundo, porque quien no quisiera tener en sus bolsillos un fajito de billetes de $ 100.000 desvalorizados pesos colombianos, para saciar nuestras ansias de viajar, de comprar la última moda, de dar aquel regalo que nunca tuvimos para comprar, pero que nos corroe la conciencia cada día tratando de recoger el dinero para ello, pero que desafortunadamente, el estómago no da tregua y lo primero, es lo primero.
Hoy se nos ha acabado el amor al medio ambiente, y como lo que mejor se paga son la flores exportadas, pues nos llenamos por doquier de floricultivos, que sabemos deben existir, pero conservando primero que todo los cánones de la ética y la protección de la población, en muchos casos rural.
Vemos con dolor, como los entes reguladores de estas normas, no le paran bolas a estas plantaciones de flores y las familias vecinas tienen que respirar cada día el “aroma” de los químicos que acaban con las vías respiratorias de quienes no tienen siquiera con que comprar un tapabocas, y hasta los alimentos se contaminan con los gases que expiden para fumigar, no con la bomba de 20 litros, sino con sofisticadas mangueras de un gran calibre que expelen grandes chorros de venenos, que acaban no sólo con los insectos y hongos, sino con la fauna silvestre como las abejas y las mariposas que ya no encuentran un habitat para poder seguir con la cadena evolutiva y seguir dándonos no sólo la dicha de verlas volar y adornar nuestros jardines, sino de polinizar los árboles y cultivos de pan coger.
Ya los ríos y quebradas no son aptos para nadar, pescar o simplemente tomar el líquido vital de allí, sino que los sapos, renacuajos y otros batraceos que limpian el ecosistema, han desaparecido y sólo dejan enfermedades endémicas que acaban con la flora intestinal por causa de los químicos con se fumigan grandes áreas de siembra de flores, algunas sin conservar los retiros de estas fuentes hídricas e inclusive de habitaciones donde residen menores o infantes.
El deseo de nuestros antepasados, de unos abuelos que cuidaban los árboles, los ríos y la naturaleza, el cual, era ver los gigantes de madera llenos de frutos o flores, ver las fuentes impecables, donde no quedaba de otra que bañarse como Dios nos mandó al mundo, sin pensamientos pecaminosos, ni la lujuria que se predica en cada canal de televisión llámese nacional o extranjero, donde se enseña a los niños menores de 7 años de forma imprudencial, sin tapujos de ninguna índole, como se traiciona, se vende y distribuye droga o simplemente como se miente elegantemente, bajo el sofisma que eso es astucia o malicia indígena y que lo malo no es hacer el daño o mentir, sino dejarse agarrar.
Algunos de nosotros, los que todavía propendemos por que se siembre un árbol, porque se salve una vida animal, porque se cuiden los rios o quebradas, no tirando basuras a sus riveras o a su cauce, los que abonamos con la “rila” de la gallina, sin químicos que acaben con los o las arvenses y siempre pensando que debe haber un futuro no muy lejano, mucho mejor que este que ahora vivimos, a las carreras, sin pausa ni meditación en cada aspecto de la vida, sin afugias para cruzar una calle, así sea de nuestro barrio ubicado en la zona urbana, o simplemente dejando que nuestros infantes se dirijan a la escuela o colegio, sin el peligro de los pedófilos o ladrones de órganos
Al paso que vamos, los perros empezarán a sufrir de la vejiga, pues ya los árboles donde podían orinar, ya se encuentran demasiado lejos uno de otro, pero podrán oler el olor de los floricultivos.
Que bueno que muchos amigos que tienen sus empresas para exportar flores consigan buenos dividendos, pero conservando la norma de los retiros y la producción limpia.
Es interesante ver, como se contratan a todos los miembros de una familia en el cultivo, la recolección, maquillaje, corte o empaque de flores que demuestran no sólo que mejoran la vida de las personas, sino que cuando se hace de una manera ecológica, es un buen negocio.
El Día del Árbol, se celebra en Colombia el 29 de Abril, pero cabe hacer la pregunta, ¿ Para que lo celebramos, si ya no los vamos a tener tan fácilmente ?

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